Gurumelos con huevos rotos

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Ingredientes para 4 personas:

1/2 kilo de gurumelos (seta de primavera del género Amanita, especie Ponderosa). 8 huevos. Aceite de oliva virgen extra. Perejil. 6 dientes de ajo.

Pelar los gurumelos quitando el velo con extremo cuidado para no mancharlos de tierra. Retirar con un paño los restos de tierra hasta dejarlos limpios pero nunca lavarlos. Filetear.

Poner en una sartén abundante aceite y freír los huevos poco hechos, sin que se tueste la clara, ponerles sal y sacarlos al momento a una fuente sin escurrir demasiado. Quitar casi todo el aceite de la sartén dejando un poco para freír los ajos fileteados y en cuanto empiecen a dorar añadir los gurumelos que habíamos reservado. Dejar que empiecen a sudar y en cuanto pierdan la tersura, salpimentar y echar por encima los huevos, romperlos, revolver y servir en una fuente para comerlo al instante, espolvoreados de perejil picado.

Los gurumelos también se pueden comer solos,  simplemente asados vuelta y vuelta con un poco de sal gorda y perejil. En ese caso se pueden poner encima de unas rebanadas de pan tostado, tal como aparecen en la imagen.

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Boletus edulis y Amanita Cesárea

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Ambas setas son en mi opinión las mejores que se encuentran en el otoño. Y las más buscadas. Por ello se encuentran en el mercado a precios elevados.

Para prepararlas simplemente hay que limpiarlas con un paño para quitar los restos de tierra que tengan, nunca lavarlas. Trocearlas en rodajas. Poner en una sartén aceite de oliva Virgen Extra afrutado, de la mejor calidad que se tenga, cubriendo el fondo con generosidad. Cuando esté a fuego medio, añadir ajos fileteados para aromatizar el aceite y en cuanto empiecen a dorar sacarlos y desecharlos. A continuación poner las setas troceadas y dorarlas por ambos lados unos segundos. Salpimentar, apagar el fuego y dejarlas en la sartén tapada apurando el calor para que suelten su jugo y se acaben de hacer.

Se pueden comer en tostas de pan, solas o, en el caso de los boletus, acompañando platos de carne. Las amanitas cesáreas se comen tambien en crudo, en ensalada, aderezadas con buen y abundante aceite, vinagre suave, sal y perejil picado.