Carrillada de corvina

 

No es fácil encontrar cabezas de corvina en las pescaderías ya que tienen que ser muy grandes para poder sacar unas buenas carrilladas. La que se muestra en la imagen pesó 4 kg. aproximadamente de una corvina que pesaba en total 35 kg. Aunque es más posible encontrarlas en mercados de la costa atlántica tampoco se encuentran  aquí todos los días por lo que cuando las haya hay que aprovechar y comprarlas.   No nos arrepentiremos pues la carne que se obtiene es un bocado exquisito y la forma de prepararlas es tan fácil que compensa sobradamente.

Ingredientes

1 cabeza de corvina grande, de aproximadamente 3 kg. 1 vaso de vino blanco afrutado. 1 dl de aceite de oliva virgen extra. 1 limón. 2 tomates maduros. Sal y pimienta.

Pedir al pescadero/a que  limpie la cabeza de escamas y la abra en dos mitades. En una bandeja de horno colocar la cabeza abierta con la parte de las escamas pegada al fondo. Salpimentar, poner el tomate en rodajas y rociarla con el jugo del limón y con abundante aceite de oliva virgen extra aromatizado con guindilla. Meterla en el  horno a 180 grados durante 40 minutos aproximadamente, dependiendo del tamaño, hasta que se vean los huesos un tanto churrascados. Las carrilladas y el resto de la carne que se esconde entre los huesos se sacan fácilmente  y al estar protegida por éstos sale muy suave y jugosa, como si hubiera estado en papillote.  Se puede acompañar con alguna salsa siempre que no se enmascare el sabor y textura de este pescado. Una mayonesa ligera, unas patatas que se hayan asado junto con la corvina, una salsa de naranja, etc. De cualquier modo es un manjar para el paladar.

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Cabeza de corvina al horno

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Ingredientes:

1 cabeza de corvina (Suele pesar entre 1 y tres kilos) 1 vaso de vino blanco semiseco. 1 limón. Sal y pimienta.

Pedir al pescadero que la limpie de escamas y la abra en dos mitades. En una bandeja de horno colocar la cabeza abierta con las escamas hacia abajo. Salpimentar y rociarla con el jugo del limón y con un aceite de oliva suave aromatizado con guindilla y ajos. Poner al horno a 180 grados durante 40 minutos aproximadamente, dependiendo del tamaño, hasta que se vean los huesos un tanto churrascados. La carne que se esconde debajo de los huesos queda deliciosa, muy suave y jugosa. Se puede acompañar con una mayonesa ligera o con una emulsión hecha con su propio jugo al que se añade un poco de jugo de limón, leche de coco y una hoja de lima muy picada. Buenísima!